tikiman

Para muchos que durante los noventas vimos en la música electrónica -de baile o de salón- una alternativa al "rock indie" recordamos con auténtico placer y devoción esa fecha histórica cuando salieron las primeras referencias de la gran familia Chain Reaction, Basic Channel, Burial Mix, etc. Ya se comentó en más de una ocasión que esos discos cambiaron la vida de mucha gente y que cuando escuchabas los sonidos de Porter Ricks, Maurizio, Monolake, Vladislav Delay, etc., entrabas en una dimensión sonora de proporciones desconocidas. No es una exageración decir que la celebración de este aniversario con uno de los discos más extraordinarios de la electrónica de Clubs del siglo XX firmado por Rythm & Sound nos volviese locos a todos sus fans. Pocos meses antes teníamos la oportunidad de verles en un escenario nocturno del Sónar y ya comprendimos que Tikiman debería pasar por Vigo, aunque sólo fuese una vez.

Hay momentos que no se olvidan. Que quedan registrados en la memoria y el tiempo los hace todavía más grandes porque cuando más años echas encima, más se engrandece su leyenda. Moritz Von Oswald, 50% de Rhythm & Sound junto a Mark Ernestus, además de su otro alias Maurizio o fundador en los ochentas de Palais Schaumburg, es una de las figuras clave en la música europea. Sabíamos que él no tocaba en directo, pero tener a sus dos cachorros de Berlín, casi salidos de un laboratorio de Harvard más que de los almacenes de la tienda de discos Hard Wax, pinchando las bases de Rhythm & Sound y mezclando los M-1-2-3-4, etc (como se conocía los Maurizios en 12") con otros 10" de Rhythm & Sound mientras Tikiman ejercía de hechicero con su micrófono y la reverb a toda pastilla ya era todo un regalo.