Tarwater

La primera vez que pude ver a Tarwater fue en el Festival Sónar del 2000 donde para la ocasión tocaron como trío. Entonces el grupo era desconocido en España, algo bastante común en un país donde el sector indie sólo habla de los hypes del NME. Llegaban con tres discos de electrónica revisionista que hasta la fecha non habían tenido imitadores desde la New wave y el After Punk tecnológico. No era pues una sorpresa comprobar como el escenario del Sonar estaba lleno de ingleses y alemanes pues el grupo ya tenía los parabienes de revistas como el Wire.

El concierto de Tarwater en Vigo era una de las primeras visitas del grupo alemán a un Club español. Para desgracia de muchos artistas centro-europeos la falta de distribución de sus discos les limita para preparar giras y presentar su música en directo. Por eso gente como Tarwater, Kreidler o Mouse on Mars y hasta hace poco Lali Puna sólo eran invitados a festivales o en caso muy puntuales a tocar en alguna ciudad. LLegaron a Vademecum como dúo y a pesar de una formación tan esquemática cumplieron con creces con ese sonido siniestro, oscuro y mecánico que sólo ellos pueden ofrecer desde el este de Berlín: el sector soviet.

Su concierto empezó con pequeños acoples causados por un cable en mal estado. Una vez subsanados los problemas técnicos, Bernd Jestram y Ronald Lippok desplegaron todo su sonido krautrock siniestro que nos hizo visionar en muchos momentos a Joy Division. Pocas veces dos músicos sobre un escenario, con una fórmula tan limitada técnicamente, aunque con el talento suficiente para crear sonido y ritmos analógicos, habían llevado a un nivel tan alto el pop electrónico. Ese bajo se colaba por la memoria de los que estábamos y nos disparó un "flasback" con el que pudimos situarnos en la Factory del Manchester Industrial, gris, y metálico. Fue el mejor viaje a la New Wave que puedo recordar en mucho tiempo.