Luomo

Luomo, el enfant terrible del hielo nórdico venía precedido de una reputación envidiable en sus trabajos para el imprescindible sello berlinés de Chain Reation. Pero ese 2001 iba a ser su año cumbre en toda su trayectoria discográfica que en la actualidad se ha apartado de los Clubs y de la actividad del baile. Sólo colaboraciones con AGF y revisiones de clásicos de su alias más bailable. Al tiempo que publicaba esa obra mestra del dance del siglo XXI titulada VocalCity, salían otros discos bajo seudónimos como Uusitalo o Vladislav Delay. Cada uno en su estilo, con su paisaje sonoro y personalidad. Desde esa faceta oscura, subterránea y experimental con Vladislav hasta el Dub infinito, reverberante de Uusitalo. Y esas dos conjunciones llevadas al baile, al funk negro de detroit firmaron en VocalCity un disco increíble, de House extasiante, aromatizado en esa electrónica fría y melancólica con diseño nórdico, pero restaurada en las raíces afro-americanas del soul y el jazz. Después del Sing of the Times de Prince pocos discos alcanzan ese clímax como este debut de Luomo.

Y con esas se presentó en Vigo en su primera visita a España. Era una mini gira por Lisboa, Oporto y Vademécum que pocos meses después le llevaría hasta el Sónar de ese año y por partida doble: Delay por el día en La Capilla experimental y Luomo por la noche en aquella jornada dedicada a Force Trax. Se apareció en Vigo con esa imagen de niño empollón nórdico, minimal y ropa futurista que contrastaba con su piel tan blanca. Si en Sónar tocó de espaldas al público y sólo se le podía ver el perfil cuando empuñaba su botella de Jb, en el Vade no quiso tocar en el escenario y prefirió sentirse en un segundo plano. Allí, en la cabina, en una esquina donde apenas entraba su equipo hizo el directo de presentación de VocalCity. Sesión que quedó grabada para la posteridad, pero que a medida que avanzaba su directo, y ante la imposibilidad de acceder a ecualizar el volumen, se fue saturando hasta picar por culpa de la salida tan saturada que tenía el finlandés. Enorme, sofisticado, intelectual, pop, experimental. Un artista único que sólo su ritmo de vida frenético durante unos años estropeó -hasta el punto de encerrase en Berlín y descolgarse de la industria musical-.