Giant Sand (Howe Gelb)

Uffff, ORLANDO . Plaaaaaanos y aburiiiiiiiidos (la verdad es que no entiendo como Usura puede considerarse un grupo de culto).

Las cosas claras, Howe Gelb es Howe Gelb. Ahí está su discografía en solitario, como GIANT SAND (durante y post-Convertino/Burns), Op8 o The Band of Black y Ranchett. Habrá que dejar claro que también estaría de acuerdo en aquello que dijo (no me acuerdo quién) de que si sólo pudiese quedar alguien en el mundo componiendo canciones ése debía ser Howe Gelb, igual que aquella respuesta de Mark Eitzel a la pregunta de si alguna vez había deseado ser Bob Dylan, a la que contestó “ No, no, no, nunca. Quizá Howe Gelb †.

También habría que atribuirle el descubrimiento de M. Ward, el haber domesticado a Scout Niblett en remote , acordarse de Vic Chesnutt para el reprise de classico o reunir a un dream-team galáctico para dar forma a The Band of Blacky Ranchett (M. Ward, Neko Case, Kurt Wagner, Chan Marshall, Convertino, Burns, Richard Buckner, etc...) Bien, situada la leyenda, diré que el concierto (globalmente) resultó un poco disperso, quizá excesivamente payasete no sé, el caso es que brillaron más el bajo/contrabajo y la batería. Con semejante colchón cualquier cosa quedaría bien y ahí Howe Gelb maneja a su antojo lo que quieren y lo que quiere, más que tablas sobre el escenario tiene un establo con abrevadero, sería capaz de hacer una canción con un mordisco a un bocadillo, sería bastante estúpido discutir su personalidad, carisma y empaque o cuestionar esa capacidad innata para convertir la piel en franela, llenar una sala tan cool como Vademecwm de sombreros de paja, bolas de heno abandonadas al viento y demás atrezzo musical asociado al desierto.

Normalmente a muchos grupos les pesa la falta de canciones y les sobra actitud, protagonismo o efectismo gratuito, con Howe Gelb me pasa justo lo contrario; le sobran canciones ( classico ya es un clásico, getting it made ,cracklin water ,shiver ,the train singer"s song , ...) pero le falta algo que no sabría muy bien cómo explicar. Puede que el listón del sábado pesase demasiado, el caso es que me quedé a medias tirando a casi-satisfecho con un bis soberbio en el que destacó la transformación de la canción más espantosa de la historia – hey jude - en un hit más que bailable y pegadizo, o la victoriosa versión de ZZ Top a mitad de concierto. Aunque no sepa leerlo, casi ciento cuarenta personas sí. Gigante.

Texto / Fotos: Rafael Romero