Excepter

Hace poco Julio rescataba un artículo que narraba las vivencias de los tres días de conciertos del festival No Fun 2005 celebrado en Brooklyn (New York) el fin de semana del 18 al 20 de marzo. Viene esto a cuento porque con motivo del pasado Don Domingo_005 Vigo pareció una pequeña colonia de Brooklyn. Con sesión antes y después de los conciertos a cargo de dj Clip que resultó fabulosa, sobre todo sampleando los desquiciados nice people de Devendra Banhart con Town & Country, o bien acudiendo a Molasses o Fly Pan Am, un lujo agradecido incluso por los propios grupos como sucediera con Apenino.

EL dúo GALA DROP presumen de ser la banda estandarte del avant-rock más experimental salido del país vecino. Armados de multitud de pedales, platillos, secuenciadores, delays y demás cacharrería tejieron texturas que derivaron en una nube de ruido de difícil digestión. Sucede siempre, con el ruido, la necesidad y buena predisposición del oyente para finalmente poder digerirlo. Algo así como dejarse revolver las vísceras con un tenedor y una sonrisa. Sin dirección alguna y sin expansión, esa masa informe sí sacudió pero no conmovió ni provocó más respuesta que el enésimo debate ante este tipo de conciertos que suelen vivir en el alambre de si estamos ante algo innovador o si por el contrario nos han tomado el pelo. ¿Pensaríamos lo mismo si ese ruido lo firmase Thurston Moore y Lee Renaldo?

Con EXCEPTER estábamos avisados. Venidos de Brooklyn, este combo liderado por John Fell Ryan (también en No-Neck Blues Band) forma parte de ese escena, cada vez menos, reducida de bandas como Black Dice, Gang Gang Dance, Wolf Eyes o Sightings que encuentran en la herencia de los Can más suspensivos o en los ecos de la No Wave neoyorkina la fuente de alimentación de un discurso ruidista y claustrofóbico encaminado a contrarrestar la esperpéntica administración Bush. Fiel reflejo de esa incomodidad, la puesta en escena, y delirios salidos de la actuación/performance de Excepter trazan el perfil social del sector más transgresor y preocupado de combatir la manipulación a través de la patada musical. Coherentes dentro del caos, Excepter resultaron más divertidos que la versión asilvestrada del mismo discurso (No Neck Blues Band), creando a través de las bondades tecnológicas y el primitivismo un manifesto apocalíptico de lo que se nos viene encima. Deshilachando corsés sierra en mano, la improvisación o las ganas de ir más allá, bien con un sintetizador, una batería destartalada, los acoples de un bajo, las voces de ultratumba de Caitlin Cook o la agitación de una manzana/maraca, Excepter deberían devolver con creces la exigencia del abrupto set para con los oídos de los presentes, despertando o estimulando conciencias dormidas. Hablo de no dejar indiferente a nadie, y tal fín a través de un prisma sucio y decadente no es epatar sino triunfar.

Texto: Rafael Romero